El verano pasado, Marta decidió pasar sus vacaciones en Valencia en lugar de ir a la playa como hacía siempre. Quería conocer la ciudad y, sobre todo, asistir a las famosas Fallas, aunque estas se celebran en marzo. « Bueno, al menos veré el museo y probaré la paella auténtica », pensó.
Nada más llegar, se dio cuenta de que había cometido un error: en agosto, Valencia es extremadamente calurosa y muchas tiendas del centro cierran por vacaciones. Sin embargo, conoció a un grupo de estudiantes italianos que también estaban de visita. Juntos recorrieron la Ciudad de las Artes y las Ciencias, comieron paella en un restaurante junto al mar y, por las noches, bailaron hasta tarde en el barrio del Carmen.
Cuando volvió a casa, Marta contó a sus amigos que, aunque el calor había sido insoportable, había sido el mejor verano de su vida. « A veces los planes que salen mal terminan siendo los mejores », dijo sonriendo.
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